viernes, 29 de mayo de 2009

Más que inteligencias, un estilo de vida

José Antonio Marina

Por: María Mónica Vergara López

“He llegado a la conclusión de que el logro máximo de la inteligencia es la ética y su realización práctica, que es la bondad. Ya sé que esto suena a ingenuo, pero todo lo que he escrito pretende demostrar científicamente que esa idea encierra la suprema sabiduría. Es decir, nuestra salvación”.

José Antonio Marina

José Antonio Marina es un muy buen escritor que desde la redacción y el análisis de temas sociales, culturales, políticos y económicos, busca encontrarle el verdadero significado de las cosas, manejando cierto grado de polémica. La claridad y la excelente documentación con la que presenta sus escritos es notoria a la hora de referirse a temas como el poder (últimamente ha escrito sobre éste), que detrás de algunos personajes vestidos de saco y corbata, se manifiesta a diario, convirtiéndose para nosotros en algo “invisible” o más bien algo que no queremos ver, y que Marina a través de sus textos pretende mostrar.

Para ahondar en Marina, es necesario hablar de la investigación que éste ha hecho en cuanto a la inteligencia analizada desde diversas dimensiones. La educación, el aprendizaje y la transformación de las personas, son conceptos que entran a jugar un papel muy importante a la hora de armar un concepto sobre inteligencia, y José Antonio afirma que para promover las tendencias y posibilidades humanas es necesario reconstruir la urdimbre pedagógica de la sociedad.

La fascinación de Marina por la capacidad creadora de la inteligencia que tiene el ser humano lo ha llevado a pensar, investigar y escribir acerca de lo mucho que puede hacer ésta con muy poco; la intervención de las emociones, la voluntad, el lenguaje y el conocimiento hacen parte del dinamismo que constantemente crea la inteligencia para solucionar y armar nuevos estilos de vida que buscan satisfacer las necesidades del hombre.

Este filósofo, escritor, profesor y conferencista con sus libros Teoría de la inteligencia creadora, Ética para náufragos, El misterio de la voluntad perdida, La selva del lenguaje, Diccionario de los sentimientos, o el último, Dictamen sobre Dios han conseguido romper los estándares académicos y acercar al público con una nueva forma de ver la vida.

José Antonio Marina ha conseguido unir la enseñanza de la filosofía con la creación filosófica, permitiendo así el análisis de temas comunes y corrientes y a la vez tan diversos, que presentan en cierta medida algún choque o falta de conocimiento por parte de la sociedad: La sexualidad, la inteligencia, la estupidez humana, los sentimientos, la existencia de Dios, la ética o el lenguaje son algunos conceptos en los que Marina hace sus análisis y publicaciones.

José Antonio Marina da argumentos convincentes para los anarquistas en su reciente libro La pasión del poder. Teoría y práctica de la dominación (Anagrama, 2008) al afirmar, como tesis principal, que ninguna ley posee fundamentación por lo que es necesario inventar ficciones que todos crean ciertas para mantener la cohesión de nuestra sociedad. El derecho natural solo es un supuesto metafísico y de este modo, según Marina, los derechos humanos no son más que una ficción, útil pero falsa, necesaria pero mentirosa. Ninguna institución, nación, ONG o iluminado de turno los aplica realmente, ni siquiera quienes se benefician ingenuamente de hacerlo.

La estructura de familia ha cambiado mucho y la sociedad se ha vuelto muy individualista según Marina, el sólo hecho de subir el nivel de vida de las familias hace que sean vulnerables y que la cultura no los proteja. Los padres se asustan y confunden porque no saben educar a sus hijos, y es aquí cuando José Antonio Marina cree fielmente en que la sociedad de consumo vuelve vulnerable a las relaciones de pareja, lo que ocasiona el gran problema educativo.

La preocupación universal por la educación ha generado un sistema de excusas en el que todo el mundo echa las culpas al vecino. Los padres a la escuela, la escuela a los padres, todos a la televisión, la televisión a los espectadores, al final acabamos pidiendo soluciones al gobierno, que apela a la responsabilidad de los ciudadanos, y otra vez a empezar. En esta rueda infernal de las excusas podemos estar girando hasta el día del juicio.

Siendo así, José Antonio Marina crea la movilización educativa –me- que es un programa pedagógico para ayudar a los padres durante el proceso educativo de sus hijos, basado en la creencia de que toda la sociedad debe implicarse en esta tarea educativa, “para educar a un niño hace falta la tribu entera”[1]. Para ello, se basan en un modelo educativo fundamentado en la pedagogía de los recursos y su objetivo es el de proporcionar a los niños un capital vital para enfrentarse a los problemas, disfrutar de las oportunidades y mantener sus relaciones afectivas satisfactorias.

José Antonio Marina cada vez más interesado en estos conceptos que involucran a la inteligencia práctica (la que juega y se adentra en los dominios donde día a día nos jugamos la vida), se concentra en estos momentos en la Movilización educativa de la sociedad civil y en la creación económica, para reconstruir el verdadero significado de la pedagogía en la vida del ser humano, y en mostrar un verdadero proyecto económico basado en el mercado que promueva las posibilidades humanas.

Este escritor español de 69 años de edad, es un gran ejemplo y modelo a seguir de investigación, análisis y escritura, en el que a través de su polémica y un toque de humor, narra las historias de una forma tan sutil que llega a lo más profundo de los lectores. Nos aconseja que “Para ser felices hay que satisfacer tres necesidades básicas de una manera armoniosa: bienestar (vivir seguros y cómodos), relaciones afectivas y sociales (que cuesten esfuerzo y puedan quitar comodidad), y por último el sentimiento de que progresamos. No hay nada más triste que estar trabajando y que no reconozcan lo que hacemos”[2].


[1] MARINA, José Antonio. Universidad de padres Online. Disponible en: http://www.movilizacioneducativa.net/

[2] MARINA, José Antonio. Entrevista “Hemos intoxicado a los jóvenes con el bienestar”. Disponible en: http://www.20minutos.es/noticia/462526/

jueves, 14 de mayo de 2009


Realidad y simulacro

Manejo en la información de hoy

Por: María Mónica Vergara López.

Bajo la realidad del mundo en el que nos encontramos sumergidos, hallamos gran cantidad de intereses políticos, económicos, culturales y sociales que se esconden bajo los medios de comunicación para adquirir de cierta manera un poderío sobre la ciudadanía. La información, que debe ser tratada de una forma veraz, clara y precisa, hoy se ve afectada por quienes pretenden manipular a los medios de comunicación a costa del dinero, para tener un mayor control sobre la población y así actuar a favor de sus intereses.

No es necesario hacer un exhaustivo repaso histórico para deducir que quien maneja las ideas de una sociedad es quien determina el curso de la misma. La influencia cultural e ideológica en la masa ciudadana va induciendo a pensar de una determinada forma, de manera que determinados modelos sociales son considerados como deseables y correctos, y en consecuencia se convierten en una aspiración que todo ciudadano percibe como normal. Esta conformación social llega hasta tal punto que logra que aquellos individuos que se apartan del “patrón de conducta políticamente correcto” sean considerados como inadaptados y en constantes ocasiones sean marginados, ridiculizados o incluso perseguidos como consecuencia de su oposición a la corriente cultural dominante.

Estas situaciones se ven evidenciadas día a día en muchos de los medios de comunicación, ya sean impresos, radiales, digitales o por cable. Los intereses políticos abundan detrás de las cámaras, el lápiz y los micrófonos colombianos que juegan su mejor ficha para atacar, por así decirlo, a sus peones que sumisos aceptan el bombardeo masivo de información.

Según Victoria Camps, el papel de los medios de comunicación debe formar al ciudadano de hoy en día y no deformarlo como lo hace a diario. La cantidad de medios que han surgido en los últimos tiempos, no demuestra la calidad de la información que estos manejan en sus contenidos noticiosos: “podemos intuir que ciertas imágenes o excesos -de violencia, sexo, publicidad- no son la mejor manera de crear una personalidad moral, libre y responsable en los ciudadanos”. Por ende, Camps afirma que el hecho de que existan muchos periódicos, canales de televisión y programas radiales, no significa que se dé un buen manejo de estos.

Un ejemplo muy claro, donde se evidencia el gran poderío de los medios de comunicación es en la película Cortina de humo dirigida por Barry Levinson, en el año de 1997, donde se crea una guerra ficticia, sólo vivida y creada por los magnates del cine, que busca distraer en cierta medida a la prensa, ya que el presidente que iba a ser reelecto fue descubierto in fraganti en una situación escandalosa antes de su reelección. Dentro de estas circunstancias, es bastante particular que se oculte una verdad que pudo haber sido trascendental a la hora de tomar una decisión para elegir un nuevo presidente, pero se evidencia particularmente que detrás del simple hecho de mostrar titulares de noticias están los intereses políticos de quienes manejan el dinero y el poder.

Pero ahora, después de haber hecho este análisis y de haber visto ésta gran lograda película, se me viene a la mente la pregunta de si ¿realmente somos periodistas interesados por nuestro trabajo, involucrados totalmente por descubrir la verdad? Ó, ¿no somos más que una réplica exacta de la pobre uniformidad que tipifica a todos los periodistas de hoy en día? Para ejercer un buen periodismo en Colombia cuesta, y más aún cuando este valor es cobrado a través del silencio del comunicador o con amenazas de muerte, aunque para Kapuscinski “el principal peligro es la rutina. Uno aprende a escribir una noticia con rapidez, y a continuación corre el riesgo de estancarse, de quedarse satisfecho con ser capaz de escribir una noticia en una hora, convencido de que eso es todo lo que requiere el periodismo. Ésta es una visión nefasta de la práctica profesional. El periodismo es un acto de creación”.

De lo que sí estoy segura es que el gran poder que tienen los medios de comunicación para influir en una sociedad es bastante amplio, y que con ellos se pueden lograr grandes cosas que están siendo estancadas por los que quieren corruptamente manejar el poder. Es hora de tomar vocería y hacer valer nuestra opinión ante el mundo entero, con sentido crítico y argumentativo, capaz de convencer con realidades que estas imágenes que están haciéndonos ver en los contenidos noticiosos, no es más que una cortina de humo.